Ves a tu hijo de 11 años dejar la mochila, coger un tentempié y sumergirse en el mundo de los videojuegos durante horas. Es fin de semana otra vez, todos llevan puestos los auriculares, las tareas están sin terminar y el tiempo en familia se esfuma con un simple «solo un nivel más». Te alegra que estén a salvo en casa, pero temes que sea lo único que quieran hacer. Te preguntas si deberías intentar animarlos a leer, hacer deporte u otras aficiones sin conexión a internet, o si eso solo provocará más conflictos
Los controles parentales integrados y algún software básico de bloqueo de sitios web en el teléfono del preadolescente pueden ayuda a mantener las cosas más seguras y equilibradas, y reducir el riesgo de que se encuentre con contenido perturbador o inapropiado para su edad mientras usted sigue supervisando el tiempo de pantalla.
Conclusiones clave:
- Los videojuegos no son intrínsecamente dañinos, pero los preadolescentes aún necesitan límites, dormir lo suficiente y realizar actividades sin conexión a internet.
- Establecer reglas claras y límites de tiempo en los juegos ayuda a reducir las constantes discusiones y los argumentos de "solo un nivel más".
- El uso de controles parentales y bloqueadores de sitios web añade una red de seguridad, para que no tengas que estar pendiente de cada clic.
- Hablar con tu hijo preadolescente sobre a qué juega y por qué le encanta genera confianza y abre la puerta a otros intereses.
A quién va dirigida esta guía:
Padres de preadolescentes que pasan la mayor parte de su tiempo libre jugando videojuegos y se preocupan por el equilibrio y la seguridad en línea .
¿Es normal que mi hijo preadolescente solo quiera jugar videojuegos?
Los niños de entre 10 y 12 años suelen preferir los videojuegos como su actividad favorita. Un estudio de Common Sense Media revela que la mayoría de los preadolescentes juegan videojuegos con regularidad y que los chicos pasan varias horas al día jugando. Esto no es necesariamente un problema. Normalmente, indica que existen necesidades que no se están satisfaciendo con otras actividades, al menos por el momento



Por qué los juegos pueden resultar más gratificantes que otras actividades
Los juegos proporcionan comentarios instantánea. Un niño puede avanzar o dominar un juego complejo en minutos, pero un recital de piano puede tardar meses en mostrar algún progreso. Además, los juegos permiten que los niños conversen y jueguen con sus amigos al mismo tiempo, lo cual es fundamental a esta edad.
Cuándo una fuerte preferencia es normal y cuándo puede ser motivo de preocupación
- Normal: Su hijo/a mantiene la mayoría de sus actividades habituales, aunque a regañadientes, como comer, dormir, hacer los deberes o ver a sus amigos.
- Normal: Les irrita que la sesión se interrumpa, y se relajan enseguida cuando se les permite continuar.
- Preocupación: Los videojuegos sustituyen habitualmente el sueño, las comidas, la higiene o las tareas escolares.
- Preocupación: A su hijo ya no le interesa nada más, ni siquiera las cosas que antes disfrutaba.
¿Por qué algunos preadolescentes prefieren los videojuegos a otras actividades?
Los desarrolladores de videojuegos dedican toda su vida a investigar cómo mantener la atención. Logran captar el interés de los niños, superando a las actividades reales, así que tiene sentido.
¿Por qué los videojuegos resultan especialmente atractivos para los niños de 10 a 12 años?
- Control: Los niños toman el control de su carácter, su calificación y su ritmo.
- Mejora: Los niveles y logros claros demuestran el progreso calificación cuyas calificaciones no ilustran calificación .
- Conexión social: Los niños pueden hablar por chat de voz y jugar juntos con sus amigos después de clase.
- Riesgo bajo: Si fallas en un partido no hay consecuencias, pero si fallas delante de un entrenador, es vergonzoso.
Un gran interés por los videojuegos no siempre significa que algo esté mal
Hay muchos preadolescentes que juegan videojuegos y gozan de buena salud social, académica y emocional. Que solo tengan interés no es motivo de preocupación. Lo importante es que los demás aspectos de su vida permanezcan intactos.
Por qué forzar actividades puede reducir la motivación
Los niños deben ser responsables de sus decisiones. Si un padre insiste en que su hijo participe en un deporte, el niño podría empezar a resistirse simplemente porque no es su elección. Presionar a un niño disminuirá su curiosidad.
¿Deberían los padres seguir fomentando nuevas actividades?
Sí, pero fomentar las actividades es más importante que incentivarlas a participar en otras nuevas. El objetivo es que se den a conocer, no que se inscriban en cinco clubes.
La diferencia entre alentar y forzar
- Un consejo alentador: hablar de la actividad solo una vez y luego dejar que el niño elija si quiere participar.
- Es alentador: Se hace un intento una sola vez, sin compromiso
- Obligación: Ficharlo sin su consentimiento y obligarlo a jugar toda la temporada.
- Coacción: Utilizar los videojuegos como amenaza o recompensa vinculada al intento de realizar la actividad.
Busca la curiosidad en lugar de un “hobby perfecto”
No tienes que encontrar una sola actividad que reemplace los videojuegos. Presta atención a los pequeños destellos de interés, ya sea una pregunta sobre el pasatiempo de un amigo, y céntrate en ellos en lugar de en tu idea preconcebida de un niño bien educado.
Cuándo está bien que los videojuegos sean un pasatiempo importante
Si tu hijo está sano, es sociable, le va bien en la escuela y simplemente juega más que cualquier otra cosa, entonces no hay problema; es una forma normal de pasar el tiempo libre, no un fallo tuyo. Existen nuevas oportunidades en los campos del diseño de videojuegos, los deportes electrónicosy la transmisión en directo.
Cómo ayuda a un preadolescente a lograr un equilibrio más saludable con los videojuegos
El equilibrio no es necesariamente 50/50 en lo que respecta a las horas de actividad. Implica que los videojuegos no resten tiempo de descanso, actividad física, tiempo en familia o tareas escolares.
Establezca límites razonables para el tiempo de uso de pantallas
Ya no existe un límite estricto sobre la cantidad de tiempo que los niños deben pasar frente a las pantallas, ya que la Academia Estadounidense de Pediatría sugiere centrarse en la calidad, el contexto y la conversación, y en la creación de un "plan de medios" familiar elaborado conjuntamente por todos. En la práctica:
- Establece un horario para despertarte y para irte a dormir sin pantallas.
- Planifica las tareas escolares y los quehaceres domésticos antes de que empiece el partido.
- Mantén las consolas y los dispositivos electrónicos fuera del dormitorio por la noche.
Ayuda a descubrir alternativas sin presión
- Ten a mano en casa materiales de arte, una pelota de baloncesto o un kit de construcción para tus hijos.
- Haz planes periódicamente con un amigo para realizar alguna actividad que no implique juegos.
- Déjale que elija la actividad, aunque parezca aleatoria.
- Busquen una actividad familiar que no compita directamente con los videojuegos, como una excursión
Facilita el inicio de actividades sin pantallas
Minimiza la resistencia a hacer algo diferente. Una bicicleta guardada bajo unas cajas en el garaje nunca superará a una consola en el salón. Así que, procura que tus hijos tengan opciones lo más sencillas posible.
Señales de que los videojuegos podrían estar convirtiéndose en un problema
Un estudio de la revista “Journal of Behavioral Addictions” de 2017, titulado “Inclusión de los criterios del trastorno por videojuegos en la CIE-11”, afirma: “El trastorno por videojuegos en la CIE-11 se describe como un patrón en el que alguien:
- Les cuesta controlar cuándo y cuánto juegan.
- Comienza a anteponer los videojuegos a otras actividades y responsabilidades.
- Sigue jugando videojuegos incluso cuando es evidente que le están causando problemas en su vida.
Para que se considere un trastorno, estos problemas deben ser lo suficientemente graves como para perjudicar su vida personal, familiar, social, escolar o laboral, y este patrón generalmente debe estar presente durante al menos 12 meses.
Los videojuegos reemplazan partes importantes de la vida diaria
- Negarse a comer, dormir o asearse para seguir jugando.
- Las calificaciones bajas están directamente relacionadas con los videojuegos y la falta de atención a los estudios.
- Alejarse de los amigos y familiares con los que les gusta pasar el rato.
Reacciones emocionales cuando se les pide que se detengan
Es normal que un juego termine con cierta frustración. Pero si tu hijo grita mucho, intenta mentir sobre el tiempo de juego o usa dispositivos electrónicos a escondidas por la noche, esto indica una mayor dificultad para autorregularse.
El bienestar general de un niño importa más que las horas que pasa solo
Dos niños pueden estar jugando durante horas y estar en estados mentales completamente diferentes. Es más que una controlar el tiempo de pantalla ; te informará sobre el sueño, el estado de ánimo, las amistades y el rendimiento escolar.
Cómo pueden responder los padres sin sentirse como una “mala madre”
La culpa es una reacción común cuando intentas detener a un niño que parece estar pegado a una pantalla, pero rara vez conduce a decisiones más claras. Un punto de partida más tranquilo te ayuda a responder con confianza en lugar de dudar de ti mismo. Los intereses de tu hijo no son un reflejo de tu forma de criar a tus hijos
Que un niño sea aficionado a los videojuegos no es prueba de que la crianza haya fracasado. Los intereses se forman por el temperamento y el grupo de amigos, no por una sola decisión que hayas tomado.
Enfócate en la conexión antes que en la corrección
Inventa una nueva regla después de preguntarle cuál es su juego favorito. Los niños aceptarán mejor las limitaciones de sus padres si estos muestran interés genuino primero.
Dale espacio para que desarrolle su independencia
Es común que los preadolescentes desarrollen su identidad fuera de ámbito familiar. Es normal que los jóvenes tengan opiniones firmes sobre cómo emplear su tiempo libre, así que no lo confundas con rebeldía.
Un enfoque práctico: ¿Qué pueden intentar los padres a continuación?
Nada de esto requiere una reforma radical. Los cambios pequeños y constantes tienden a perdurar mejor que un nuevo conjunto de reglas estrictas introducidas de golpe.
Mantén una o dos actividades estructuradas, no muchas
Sobrecargar la agenda es perjudicial, al igual que presionar demasiado. Elija una actividad que le interese a su hijo y haga todo lo posible por que funcione.
Crea una rutina familiar sobre el tiempo frente a las pantallas
- Siéntense juntos y hagan una lista de actividades y momentos sin pantallas (como las comidas, la hora antes de acostarse).
- Haz que tu hijo ayuda a establecer reglas (dándole así autonomía).
- Revisa el plan después de un par de semanas y modifica cualquier aspecto si es necesario.
- No apliques estas pautas solo a los niños; ¡también se aplican a los adultos en el hogar! Los niños solo seguirán las reglas si tú les das el ejemplo.
Mantén una conversación abierta sobre sus intereses
Pregúntales: ¿Qué es lo que más te gusta de los juegos que juegas? Muchos preadolescentes podrán dar detalle sobre una habilidad (como la calificación o el trabajo en equipo) que se relaciona con otras actividades en las que quizás no habían pensado.
Cómo FlashGet Kids puede ayuda
Existen aplicaciones como FlashGet Kids que permiten a los padres controlar el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas a diario sin necesidad de largas discusiones ni debates. Puedes usar esta herramienta para:



- Establece un límite de uso diario para aplicaciones o juegos específicos.
- Crear rutinas para las comidas, la hora de volver a casa y la hora de acostarse, sin el uso de pantallas.
- Consultar los informes de uso para descubrir patrones que puedan ser problemáticos.
- Recordatorios sutiles, en lugar de cortes abruptos, cuando el tiempo se acerca a su fin.
Herramientas como FlashGet Kids pueden ser ayudapara conversar sobre una situación, pero no la reemplazan. Por lo tanto, úsalas solo como apoyo para los padres y no como una solución definitiva.
Preguntas frecuentes
No necesariamente. A esta edad, la mayoría de los niños prefieren jugar videojuegos. Observa si sus horas de sueño, escuela, amistades y estado de ánimo se mantienen estables, y no te centres únicamente en las horas de juego.
Cuando los niños se ven obligados a participar, es poco probable que desarrollen un nuevo interés. Es más efectivo introducirlos gradualmente en la actividad que inscribirlos sin su consentimiento.
No existe una cifra segura. La Academia Estadounidense de Pediatría ha cambiado su enfoque, pasando de recomendar una cantidad de tiempo a priorizar la calidad, el contexto y un plan familiar para el uso de los medios digitales, ya que lo que realmente importa es cómo el tiempo frente a las pantallas afecta o reemplaza otras actividades.
Es normal sentir calificación y, a menudo, se trata de un problema temporal que dura solo unos minutos. Cualquier episodio de ira intensa (varios colapsos), mentir sobre el tiempo de juego u ocultar los dispositivos por la noche son indicadores de que se justifica una investigación más exhaustiva y podría llevar a obtener ayuda profesional.
Si tu hijo está sano, sociable y le va bien en la escuela, entonces no hay problema en que el juego sea una de sus principales aficiones. El problema surge cuando, además de ser su actividad favorita, el juego desplaza el sueño, las comidas, la higiene o las relaciones sociales.

